Azul Naranja
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(Artículo) 

Javier Ríos, el cultivador atleta 

Por Lucélida García López 

Publicado: miércoles, 2 de septiembre de 2009 en Azul Naranja Palabra Digital: http://www.funlam.edu.co/azulnaranja/index.php?option=com_content&task=view&id=5914&Itemid=6 

“Ja, ja, ja” es el saludo del cultivador de mora, batata, habichuela, cabuya, papa frijol, arracacha y arveja, del ordeñador de vacas, del esposo, padre de diez hijos, siete de ellos profesionales, Francisco Javier Ríos Llanos: porque, además de todo lo anterior, es atleta y entrena tres veces por semana. 

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Un balde, dos lazos, dos canecas de 40 litros y cuido para las vacas son las primeras herramientas que coge a las cinco de cada mañana para ordeñar antes de dirigirse, con sus hijos Juan Pablo, Néstor y Ricardo al cultivo de mora. 

Ríos Llano nació en 1949 en La Mosquita, vereda del municipio de Guarne, llegó a Pantanillo en 1971 y con él, el cultivo de moras. Lo que para la comunidad era en principio cultivar rastrojo se convirtió, al poco tiempo, en el cultivo que daba plata y dejaron de cultivar flor. Desde entonces y con la renta de la mora, dice Javier, el 95 por ciento de la población de Pantanillo ha criado a sus hijos. 

Como intérprete del lenguaje corporal, agrega, “nunca me han dado las gracias de palabra por haberles regalado las primeras matas de mora pero sí, con los gestos”. 

Javier, además de cultivar en su finca, ha contribuido desde que llegó, al desarrollo de  la comunidad de Pantanillo. Es el sobreviviente del grupo de hombres que hizo la carretera de esta vereda de Envigado, de la primera junta de acción comunal y, con el paso de los años, declara su alegría por poder trabajar hoy, después de 37 años, con los nietos de aquellos hombres compañeros de trocha. 

“Todos debemos trabajar por la vereda. Las cosas son para buscarlas porque nada nos lo regalan. Me encantaría que todos trabajaran por la comunidad y creo que si no unimos nuestras voluntades, el Municipio nos sacará de aquí,” expresa Ríos Llanos. 

 

Lo más importante, la familia 

Con risas atronadoras cuando habla de su hogar, Javier afirma que “amo a mis hijos y a mi Margarita (la esposa). La risa de ella es lo que más feliz me hace. Hemos compartido 39 años de vida”. 

Margarita Hincapié expresa que ama la responsabilidad que tiene Javier con su familia y con la comunidad y agrega que “es un hombre que le alcanza el tiempo para todo: trabajar, entrenar el atletismo e ir a reuniones. Pienso que está vivo, aunque mucha gente esté viva pero, a la vez, muerta porque no hacen nada”. 

La vida de Javier también es el deporte, cuya afición nació cuando iba a la escuela, en Guarne. Como debía caminar una hora y media para llegar a clase, le nació la pasión por el atletismo. Desde entonces empezó a participar en competencias en Rionegro y Medellín donde, hace tres años, logró correr 42 kilómetros. 

Según él, a los clubes Olimpia, Los hijos de sol y Maratón –al que él pertenece- no los patrocina nadie: “yo me la rebusco y me voy suave,sólo me gasto lo necesario”, dice. 

Para Francisco, el deporte es la posibilidad de “darle gracias a Dios, sentir la libertad. No lo hago por ganar, lo practico porque me permite percibir otros sonidos y ver aves diferentes”. 

 

Para este atleta campesino, estudiar también es importante, por lo cual en julio de 2005 se graduó de bachiller. “Las cosas se van dando con el tiempo y no estudié antes porque yo soy de la época de la vela, donde solo se estudiaba la primaria”, expreso Llanos. 

 

Ríos Llanos asegura que seguirá haciendo deporte y madrugando a la una de cada sábado para la Central Mayorista, donde comercializa la mora y lleva la sal y el aceite para la familia.